El estrés puede desencadenar diabetes en niños y jóvenes
Opiniones de los Dres. Maria Teresa Calabrese y Harry Campos Cervera en La Unión
El factor emocional actúa negativamente sobre el sistema inmunológico y expone al sujeto a la enfermedad. Se necesita atención física y terapia.
Los psiquiatras advierten que el estrés es un desencadenante común de la diabetes tipo 1, que afecta fundamentalmente a niños y jóvenes. El factor emocional afecta el sistema inmunológico, quedando el sujeto desprotegido frente a esta patología. Accidentes y separaciones de los padres pueden llevar a que los niños sufran este tipo de diabetes que los convierte en dependientes de la insulina.
Los especialistas insisten en que el tema requiere un abordaje articulado desde lo orgánico y desde lo emocional. María Teresa Calabrese, endocrinóloga, psiquiatra, psicoanalista y especialista en diabetes y enfermedades psicosomáticas, sostuvo que desde hace varios años comenzó a ver en su práctica médica que los niños, especialmente, presentaban una situación de estrés antes de que se les detectara la diabetes tipo 1.
¿QUÉ ES?
La diabetes tipo 1 se produce por alteraciones inmunitarias que dañan a las células productoras de insulina y afecta fundamentalmente a jóvenes y niños. En tanto, la tipo 2, obedece a factores genéticos, y se produce mayoritariamente en adultos.
“En la diabetes tipo 1, como en muchas otras enfermedades, intervienen muchas causas”, aclaró Calabrese, pero resaltó el peso del estrés, que no es tenido en cuenta por muchos médicos.
En diálogo con La Unión, la especialista dijo que “cuando los niños tienen un fuerte apego a la madre y se produce alguna fisura fuerte en ese vínculo, la angustia y el sufrimiento hace que químicamente se bloquee el sistema inmunológico, las defensas del cuerpo bajen y este se vea más expuesto a enfermedades como la diabetes tipo 1”.
Dentro de las situaciones que generan estrés y que pueden ser desencadenantes de diabetes en los más chicos, Calabrese incluyó “las separaciones de los padres, especialmente cuando incluyen para los niños cambios de costumbres y contexto”.
En el mismo sentido, recordó el caso de una niña que salvó su vida de un accidente grave de tránsito que tuvo su familia. El hecho le produjo una situación de estrés que llevó a padecer al poco tiempo diabetes tipo 1. La diabetes es una enfermedad que afecta al 10 % de los argentinos. De ese total, el 10 por ciento padece la diabetes tipo 1.
En el caso de la diabetes tipo 1, por su extensión en el tiempo de vida de la persona y por sus características, es más grave que la tipo 2 y puede ocasionar serias complicaciones cardíacas. Además, la diabetes tipo 2 genera una dependencia de la insulina que acompaña a la persona a lo largo de su vida.
La endocrinóloga advirtió que las estadísticas sobre esta enfermedad marcan una tendencia al crecimiento. “Esto nos indica que hay un aumento del estrés generalizado y de los malos hábitos alimentarios”, añadió.
María Teresa Calabrese lamentó que exista una formación disociada entre médicos y psicólogos, algo que n o permite un abordaje ni siquiera una visión conjunta de las causas que originan la diabetes tipo 1.
“Los médicos diabetólogos hablan de sedentarismo, de la mala alimentación, pero no hacen referencia a la cuestiones emocionales y psicológicas de los pacientes aunque ellos saben que el estrés afecta gravemente el sistema inmunológico y desprotege al sujeto frente a esta enfermedad”, dijo la especialista, quien añadió que “a veces, se niega lo que se desconoce”.
UN ABORDAJE INTEGRAL
Con respecto a las perspectivas sobre el tema, insistió en la necesidad de un trabajo articulado. “Si a la persona no se le ofrece tratamiento psicológico, le ‘falta una pata’ al abordaje que se haga”, aseguró.
En cuanto al tratamiento de la diabetes tipo 1 que sufren muchas personas desde temprana edad, Calabrese sostuvo que el acompañamiento psicológico “es necesario porque muchos chicos deben pasar la etapa de rebeldía de la adolescencia y pueden llegar a abandonar medidas de cuidado.
Entonces es necesario ayudarlo para que ponga esa rebeldía en otro objeto o tema menos peligroso para su salud”. Además, dijo que muchas pesonas que sufren esta enfermedad desde chicas, cuando llegan a la adultez “se relajan y no se cuidan”.
Por eso, recomendó “realizar un acompañamiento psicológico para que esos pacientes puedan autogobernarse bien ya que la diabetes implica una lucha diaria”. El médico psiquiatra y psicoanalista, Harry Campos Cervera, consideró que “el vínculo entre el estrés y la diabetes no tiene edad, es válido para cualquier época de la vida que se trate.
Y no se circunscribe solamente a su causa”. En este sentido, agregó que “es importante conocer el hecho que la regulación de la glucemia en un diabético ya declarado es más difícil cuando el estrés ‘mete la cola’. Si este factor no se regula adecuadamente peligra la estabilidad del paciente”.
Este especialista, en contacto con La Unión, coincidió con María Teresa Calabrese en torno a la visión poco convergente que tienen médicos, por un lado, y psicólogos y psiquiatras, por el otro. “La formación médica crea la tendencia de sostener con mayor relevancia los componentes orgánicos de un padecimiento, sea este cual fuere.
Incluso hasta el punto de no tener siquiera en cuenta que el estado emocional de la persona incide en su potencial de curación. La diabetes no es una excepción a esta regla”, aseguró el psiquiatra, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina(APA).
Además, el especialista dijo que “cuando se trata de que un joven o un adulto acepte su enfermedad y, por ejemplo, sistematice por él mismo la aplicación de su insulina, no hay más alternativas que la atender a ese sujeto psicológicamente”.
En la misma línea, añadió que “entender que uno debe restringirse en ciertos alimentos, cambiar hábitos físicos y conductuales, luchar contra el sedentarismo, incorporar las cuatro o cinco mediciones de glucosa diarias, como medidas excluyentes para el tratamiento adecuado de la enfermedad, requiere de profesionales idóneos que ayuden de manera sostenida a oficiar este cambio radical de vida”.