Por inseguridad, los hombres se obsesionan con su aspecto
Opinión del Dr. Ricardo Rubinstein y el Dr. Marcelo Halfon en La Unión.
Al cuidado excesivo del cuerpo se lo llama vigorexia, y se trata de una patología que muestra una visión distorsionada de sí mismo. Ataca a los más jóvenes.
La obsesión de los hombres por verse cada vez más musculosos, las dietas hiperproteicas y el consumo descontrolado de energizantes son situaciones cada vez más comunes y que derivan en frecuentes consultas a médicos y psicólogos. Esta tendencia, confirmada por los especialistas, tiene nombre, y se llama vigorexia.
La vigorexia incluye una visión deformada del propio cuerpo y, por lo general, oculta una serie de carencias y sentimientos de impotencia en distintos planos de las personas que la sufren. El crecimiento notorio de esta problemática se da en el marco de un sostenido aumento de espacios y prácticas vinculadas al cuidado del cuerpo como gimnasios, piletas climatizadas y microcirugías.
“La vigorexia afecta preferentemente a varones jóvenes y adultos jóvenes del sexo masculino, y los casos se dan durante todo el año. No se trata de una problemática estacional como otras”, explicó el médico psicoanalista, especializado en deportes, Ricardo Rubinstein.
En diálogo con La Unión, el especialista aseguró que “si bien no existen estadísticas sobre este tema en el país, el crecimiento de la cantidad de casos de vigorexia es clara y notoria, por la cantidad de pacientes que llegan al consultorio con esta afección”.
Si bien el descontro l de la dieta es sólo un componente de la vigorexia, es bueno recordar que hace muy poco la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) había advertido sobre un crecimiento del 350 % de los casos de trastornos alimenticios en los adolescentes varones, en los últimos 10 años.
La realización de actividades físicas en una cantidad mayor a la común unida a dietas estrictas, tendientes a mejorar notablemente el tamaño muscular, son dos características frecuentes en los que sufren de vigorexia. “Se le suele sumar el consumo descontrolado de anabólicos”, agregó Rubinstein.
El especialista señaló que “en un primer nivel el paciente enmascara el tema justificando sus actitudes en base a la supuesta búsqueda de una vida más sana, pero en un plano más profundo lo que se presentan son carencias que se intentan tapar con un mejoramiento del cuerpo”.
En cuanto a los problemas más profundos de estas personas, hizo referencia a posibles carencias de afecto y sentimientos de pérdida de la masculinidad, todo lo cual debe ser suplido con una apariencia más vigorosa. Según el autor del libro “Deportes al Diván”, “desde el punto de vista psicológico estos pacientes tienen una visión neurótica, distorsionada, del propio cuerpo”.
En cuanto a los tratamientos, comentó que se trabaja articuladamente con un médico y un nutricionista “porque estas personas pueden llegar a tener trastornos cardiológicos y nefrológicos, al tomar vitaminas y energizantes sin ningún control”. Por otra parte, descartó que los deportistas tengan tendencia a sufrir vigorexia.
“A los deportistas no les importa tener un cuerpo de gran tamaño sino que sea efectivo en la especialidad en la que se desarrollan”, añadió. Muchos especialistas grafican las características y los padecimientos que la vigorexia genera en los hom- bres con la afección que produce l a anorexia en las mujeres.
Por su parte, el psiquiatra Marcelo Halfon también consideró que “en los últimos años ha crecido notoriamente los casos de pacientes que presentan los síntomas de personas que sufren vigorexia”.
En contacto con La Unión, el especialista –miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)– afirmó que “en toda la sociedad se viene dando un exacerbado culto del cuerpo, que muchas veces surge para contraponer déficits internos que tiene el sujeto”.
Y añadió: “cada vez es más corriente que aparezcan en los consultorios hombres preocupados por la estética corporal, algo que antes no ocurría”.
En este sentido, precisó que las personas que sufren vigorexia “no están preocupadas por mejorar su salud a través de una mejor dieta sino de aumentar su desarrollo muscular.
Halfon coincidió, además, con Rubinstein al afirmar que “muchos pacientes tienen carencia afectiva o baja estimación en áreas vinculadas a las relaciones sociales, y tienen la fantasía de que el cuerpo les dará la valoración del otro”.
Por otra parte, el especialista recordó el auge que han tenido en los últimos años tanto los gimnasios como distintos tratamientos corporales y hasta microcirugías. En este sentido se mostró cauto y dijo que “lo importante en esto es no caer en el abuso”.