Diálogo N°27
DIALOGO DE LA SECRETARIA CIENTIFICA CON LA POBLACION DE APA N°27
¿Por qué El analista, instrumento de su práctica?
Mucho se ha debatido acerca de los instrumentos del analista. Se han ido desarrollando distintas ideas, diferentes posturas. Tiempo atrás se hablaba de una técnica y una teoría de la técnica que parecía tender a una posición unificada, se las llamó clásicas (aunque ciertamente nunca en el psicoanálisis hubo un criterio uniformado). Esto se fue desvirtuando, tanto a través del surgimiento progresivo de diferentes corrientes de pensamiento dentro del psicoanálisis, como por la progresiva expansión terapéutica del mismo.
Llegamos así a concepciones que tienden a afirmar que no hay técnica analítica, aunque es de decir, que esto terminó constituyendo más un slogan que una afirmación francamente sostenida por la fuente que la alimentaba.
Por otra parte asistimos a un hecho singular: la vehemencia con la que se suele defender un modelo de analista o un modelo de cura, prueba de que no se ignoran las importantes diferencias que nos separan, ni el deseo personal de hacer prevalecer inmutable aquel modelo al que suscribimos
Detrás de estas cuestiones se perfila una interrogación que las subtiende: ¿somos hoy capaces de formular un abordaje del psicoanálisis y del trabajo del psicoanalista que no sea desmentido por lo que sucede “de hecho” en nuestra práctica; y que permita también superar el salto que surge entre un discurso y una práctica que nos confronta con ese sujeto que es nuestro analizando?
Es por ello, y luego de lo trabajado en estos dos años en cuanto a las convergencias y divergencias teórico-clínicas en psicoanálisis, que consideramos necesario pasar a dialogar sobre los instrumentos y el analista. Justamente por la pluralidad existente y el desarrollo de nuevos procedimientos surgidos de la complejización progresiva de la práctica.
¿Por qué decimos “el analista instrumento” y no “los instrumentos del analista”?
Porque pensamos que debemos dialogar sobre los aspectos artesanales de la tarea analítica. El analista, como un lutier, va creando los elementos con que opera, es decir que no vienen construidos desde afuera sino que se gestan según la situación psicoanalítica en la que está inmerso, según sus concepciones sobre el proceso analítico y su propia idiosincrasia, según los sonidos que se van produciendo en esa experiencia dialógica compartida. Conjunto de factores que dan origen a su peculiar instrumental.
Ahora bien esto no quiere decir que la cuestión queda librada a la libre inspiración del analista. No es así, no todo vale, no se trata de producir sonidos sin más.
Podríamos decir que lo hace “para dar lugar a la melodía” que se va configurando en la situación analítica.
De todos modos estos instrumentos están acotados en su creación por la tarea misma, por su labor terapéutica. A su vez, los mismos tienen nombre, interpretación-construcción, neutralidad, escucha, transferencia, contratransferencia, etc. Evidentemente algunos de construcción artesanal, otros de una ejecución particular.
Para dar cuenta de ello vamos a trabajar sobre material clínico y lo haremos, siguiendo el proceder del último año de nuestra gestión anterior. Un colega comenzará el intercambio a través de una ponencia sobre el material elegido y un segundo colega dialogará con el primero, en función a su escrito. Posteriormente seguiremos dialogando en el mismo salón, para luego pasar a los pequeños grupos.
Al colega que presentará el material le vamos a solicitar lo siguiente: que encuadre su presentación dentro de los dos interrogantes que le planteamos a continuación:
1) Por favor desarrolle las razones por las que usted considera que el analista procedió de la manera en que lo hizo, por ejemplo, ¿en qué fundamentó su intervención, cómo elaboró la misma dentro de su mente y desde que elementos clínicos la gestó?
Este primer interrogante se basa en tratar de entender el accionar del analista cuyo material estamos trabajando desde la posición del mismo, tanto personal, como teórica, inmerso en la situación analítica dada.
2) Solicitamos desarrolle su propio pensamiento clínico sobre el modo más conveniente para operar en la situación analítica planteada, partiendo de la temática propuesta para el diálogo. En este caso “la interpretación”
Introduciremos una modificación en el funcionamiento de los grupos pequeños le solicitaremos a cada uno que formulen una o como máximo dos preguntas basadas en el material clínico y sobre la temática en debate (la interpretación, en los dos primeros Encuentros).
Dichas preguntas, que se harán conocer a la población con antelación, serán trabajadas por dos colegas, quienes el martes siguiente nos aportarán las reflexiones que han elaborado a partir de las mismas. Estas, unidas a las de los colegas presentes nos permitirán continuar dialogando sobre el tema en cuestión. En esta oportunidad permaneceremos todo el tiempo en el salón butacas.
Pensamos que de esta manera lograremos una mayor riqueza en los intercambios, dado que la producción de los grupos pequeño y la producida por el grupo grande revisten características diferentes.
Entendemos que, desde este dispositivo, el trabajo teórico girará alrededor de abstracciones entrelazadas con los datos clínicos, a la clínica, o dicho de otro modo conceptualizaciones con alto componente de datos provenientes directamente del material clínico.
Complementaremos este nivel teórico con otro de mayor abstracción, a través de reuniones que realizaremos periódicamente en un Encuentro general o en reuniones más pequeñas organizadas en los terceros y cuartos martes.
A lo largo de estos dos años de gestión, compartida y sostenida por el aporte y el esfuerzo de todos nosotros, pudimos observar ciertas dificultades que surgen en los diálogos entre analista.
Esto no empaña los logros obtenidos, ni los avances producidos en un intercambio pluralista, sino que nos señalan los lógicos obstáculos que hay que diferenciar, precisar y tratar de disminuir en su accionar. Los factores de poder, lo que implica para cada analista su posición teórico-clínica nos dan cuenta de algunas problemáticas, a las que ya hemos hecho referencia, en otras oportunidades.
Pero sin duda debemos agregar una dificultad propia de cada teoría y es que cada concepto está sostenido por otros, por lo que no se lo puede extraer sin más del conjunto, pues eso le quita rigurosidad.
Creemos que los sucesivos diálogos y el esfuerzo por conocer las posiciones de nuestros colegas, van a solucionar, en parte, estas distancias y nos permitirán acercarnos a un intercambio cada vez más enriquecedor, que habilitará a un reordenamiento de las diferentes posiciones subjetivas.
Esta es, en definitiva, nuestra propuesta de trabajo para este año que comienza.
SECRETARIA CIENTIFICA