Autismo
¿Cómo manejamos las intervenciones tempranas en los comportamientos autistas?
Dra. Stella Acquarone
Para poder rescatar a los bebés que se muestran distantes emocionalmente y tener la posibilidad de cambiar su manera de comportamiento tenemos que hacer una intervención temprana que consiste en poder leer e interpretar las relaciones interpersonales.
Si lo analizamos fenomenológicamente, las relaciones dependen de tres hechos fundamentales que son importantes para sobrevivir física y mentalmente, en un sistema dinámico de fuerzas donde cada miembro, la madre, el padre y el bebé tienen un mundo interno con relaciones de objeto que se transfieren desde el nacimiento (Melanie Klein).
1- Las relaciones interpersonales son muy importantes. Sin ellas hay pocas posibilidades de sobrevivir. El espejamiento de la madre o del que cuida al bebé, de acuerdo con Winnicot (1967) y a María Rhode (2005) , es el proceso por el cual el bebé percibe y siente que es mirado y admirado por la madre; lo opuesto sucede con los bebés que no reciben la mirada de la madre, esta situación es vivida por el infans como “un infierno”, es por esto que refiero que para el bebé con comportamientos autistas, “el infierno son los otros”.
2- Concibo a las relaciones interpersonales como un sistema dinámico donde fuerzas interactivas de otras generaciones, circunstancias fatales o imprevistas que pueden ser conocidas o desconocidas o eventos familiares pueden gatillar respuestas que promueven o dificultan el desarrollo de la integración de experiencias.
3- Cada miembro de la relación tiene un mundo interno lleno de relaciones de objetos y representaciones mentales que pueden ser conocidos o desconocidos de acuerdo con Melanie Klein, desde el nacimiento y están llenos de significados que pueden transferirse y provocar reacciones en la contraparte.
A los efectos de realizar intervenciones psicoanalíticas en estas situaciones, es preciso tener en cuenta dos condiciones necesarias:
1- que el psicoanalista y los padres estén convencidos de que los bebés tienen capacidades innatas y necesitan relacionarse desde el nacimiento e incluso antes, con personas con pasión, alegría, simpatía y capacidad de exploración. Sin embargo, circunstancias relacionadas con los padres, o el temperamento del bebé pueden interferir en el proceso.
2- cada bebé tiene un potencial emocional y sentimientos listos para ser descubiertos por otra persona que está sintonizada emocionalmente; generalmente, la madre.
Los tratamientos pueden ser breves, de dos a cinco sesiones o largos de cien hasta quinientas sesiones. El proceso consiste en contener, explorar, reflexionar, comunicar y ver las consecuencias. La frecuencia puede variar desde una vez a la semana a seis horas todos los días durante tres o cuatro semanas con todos los miembros de la familia, en forma individual o con distintas combinaciones. Finalmente en los tratamientos de alta frecuencia sigue un período de una o dos veces por semana. A este dispositivo lo denominamos Programa familia e infantes con comportamientos autistas. La meta del mismo es contener la profunda rabia de la frustración, el terrible miedo que tienen todos: el bebé por razones desconocidas que podemos captar vía la contratransferencia; los padres, por el miedo a la posibilidad de una discapacidad que conlleva la injuria narcisista y, que, por momentos obnubila.