Semblanza de Eduardo Agejas
Queridos colegas,
Es muy triste despedir a un amigo como fue Eduardo Agejas para muchos de nosotros. Era afectuoso, cordial, solidario, respetuoso de las ideas ajenas, entusiasta con el trabajo compartido, capaz de disfrutar de los logros de sus amigos de la misma manera que acompañarlos en sus preocupaciones.
Compartió intensamente su vida con Elida, su hijo y sus dos hijas, y en los últimos años sus nietos eran motivo de inmensa alegría.
Disfrutaba de conversar, conocer, leer, hablar de pintura, de política, viajar. Nos conocimos hace más de 35 años y desde entonces veníamos pensando juntos el psicoanálisis pero por sobre todo a nuestra institución. Quería mucho a la APA, a su historia, a sus proyectos, a sus maestros, a sus colegas, a su personal. Era igualmente querido y respetado por su hombría de bien y por su amplia cultura personal y psicoanalítica.
Nos acompañó en la CD entre 2000 y 2004 y su trabajo en el desarrollo de la institución psicoanalítica como espacio de formación permanente del analista dejó una profunda huella en nuestra gestión y sigue hoy en día. Era muy grato y enriquecedor trabajar con él. Siguieron sus años en la Revista de Psicoanálisis de la que llegó a ser su Director y más recientemente lo entusiasmó mucho ser Secretario Científico de la Directiva de Andrés Rascovsky. Lo recuerdo lleno de planes acerca de lo que pensaba hacer desde ese lugar y todos sabemos que tuvo la magnífica oportunidad de hacerlo posible. Lamentablemente atravesada por su enfermedad el último año, su meritoria gestión hizo que fuera cariñosamente aplaudido por muchos al finalizarla. Soy consciente del esfuerzo que le significó hacerlo pero también que era para él un proyecto que, además de sus afectos queridos, lo mantuvo vital en medio de su enfermedad.
No casualmente propulsó los Diálogos como modelo de dispositivo científico. Le interesaba especialmente el diálogo acerca de los problemas de la teoría y la clínica y nos quedan sus textos como testimonio de ese trabajo. Sé del interés que despertó ese trabajo en la APA y en otras sociedades y de cómo lo entusiasmaba el ser invitado a hablar del mismo.
Hasta hace muy pocas semanas, el Congreso de Praga lo animaba enormemente. Se había inscripto hace poco tiempo atrás para presentar allí un taller sobre un material clínico de su autoría junto a un grupo de nosotros y amigos de Brasil y Uruguay, y cuando muchos suponíamos que quizá no pudiera estar allí.
Para el de San Pablo, cuando ya supo que no podría viajar, me llamó un día diciendo que lamentaba sobre todo el no poder estar el día en que yo asumiera la Presidencia de FEPAL. Más allá del testimonio de su afecto personal que siempre sentí mutuo, estaba muy contento con la posibilidad de llevar al conjunto de la región ideas que junto a otros queridos amigos veníamos pensando hace tantos años.
Sabemos que enfrentó con enorme dignidad una enfermedad que no le dio descanso.
Lo vamos a extrañar.
Abel Fainstein | Comisión Directiva